Así lo han comprobado los miembros del Instituto de Ciencias para la Familia (ICF), los cuales reciben constantemente solicitudes de conferencias y programas de formación para padres de familia. “Los directores de varias escuelas nos han manifestado su actual interés por problemas relacionados a la vida afectiva de sus alumnos.
Nosotros coincidimos con ellos en que la raíz de los conflictos está en buena medida en la creciente ruptura familiar”, manifestó la Mgtr. Mariella Briceño.
Existe un vacío formativo que los adolescentes actuales experimentan, pues algunos no encuentran en su familia referentes sólidos para poder conducir su sexualidad; y al mismo tiempo los padres de familia sienten temor de orientar a sus hijos, abrumados por los mensajes contradictorios de los medios de comunicación.
La educación afectivo-sexual de los hijos es una de las labores más arduas para cualquier padre, pues le supone en primer lugar autoexigencia. “Los padres deben ser los primeros modelos de integridad y madurez para sus hijos. Cuando llega el primer enamoramiento de los hijos, aparece también el desconcierto. Lo más importante es procurarse la amistad de sus hijos, y resolver siempre sus dudas con naturalidad. Aquí debe existir una relación de confianza, cimentada en el respeto, que se gana con el ejemplo”, afirmó Bri ceño.
Con el afán de orientar a más familias en su misión educativa, el ICF ha puesto en funcionamiento el blog Educación y Juventud. Allí pueden encontrarse conferencias completas, artículos de interés, videos y estudios relacionados al mundo adolescente; así como los pormenores del “Estudio del estilo de vida de los estudiantes adolescentes de Perú”, investigación que también promueve el ICF. 
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Fuente: Forumlibertas.com
Esas son las conclusiones de un estudio realizado en Estados Unidos, que alerta a los programadores de televisión para que en los guiones de los programas con contenido sexual se transmitan también los riesgos de practicar sexo, relacionados tanto con el embarazo como con las enfermedades de transmisión sexual.
El estudio norteamericano, realizado por la Corporación Rand establece por primera vez un vínculo científico entre la exposición de los adolescentes a contenidos de sexo en televisión y embarazos en chicas o responsabilidad de esos embarazos en chicos.
Según concluye el informe, los programas con sexo en televisión pueden estar jugando un papel determinante en que persistan altos niveles de embarazos no deseados en adolescentes, pese a que los jóvenes disponen de más información sexual que nunca.
Esta investigadora dice que la exposición al sexo en televisión puede influir en los embarazos adolescentes debido a que se crea la percepción de que hay un pequeño riesgo en la práctica sexual sin usar anticonceptivos, lo que acelera la iniciación al sexo, según el estudio.
“La cantidad de sexo en la programación televisiva se ha duplicado en los últimos años”, añadió Chandra.El informe se basó en una encuesta nacional sobre 2.000 adolescentes entre 12 y 17 años que fueron reclutados en 2001 y que fueron encuestados sobre sus hábitos de consumo de televisión y actividad sexual.
Los participantes fueron estudiados de nuevo en 2004. Ese análisis final se concentró en los 700 participantes que se habían iniciado en la práctica sexual, y hubo un tercero y posterior que se dedicó a la parte de éstos que ya había tenido una situación de embarazo.
Esa información se combinó con los hábitos televisivos y se concluyó que existía un elevado consumo en estos jóvenes de un total de 23 programas muy populares entre adolescentes que incluían altos niveles de contenidos sexuales. Se trata de programas de todo tipo de géneros: dramas, comedias, ‘realities’ e incluso dibujos animados.

Imagen de la serie Sex and the City, que presenta la sexualidad desinhibida de las protagonistas
Programadores y padres, responsables
A su juicio, estas conclusiones conllevan responsabilidades tanto para los responsables de la programación en televisión como para los padres.
En concreto, los programadores deberían asumir la necesidad de incluir descripciones más realistas del sexo en los guiones y reflejar consecuencias como el embarazo no deseado o las enfermedades de transmisión sexual.
Por su lado, según el estudio de la Corporación Rand, los padres deben limitar el acceso a esta programación a menos que puedan explicar las consecuencias a sus hijos.
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