Por: Oswaldo Pulgar Pérez
http://www.eluniversal.com/2008/09/22/opi_art_futuro-juvenil_1054352.shtml
Se discutió en una reunión si los padres y profesores podían imponer principios a los niños y a los adolescentes. Unos afirmaban que no, puesto que si ellos no participan en sus propias decisiones los intentos serían ineficaces.Otros argumentaban que si bien estaban en contra de imponer con violencia los principios, los padres debían decidir cuáles principios se debían enseñar, pues los niños, -y muchas veces los adolescentes- no están en condiciones de distinguir lo conveniente.

La “Organización Iberoamericana de Juventud” realizó en El Salvador el seminario “Juventud y desarrollo”. Se elaboró un documento que se presentará a los presidentes en la XVIII “Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado” que se reunirá en El Salvador del 29 al 31 de octubre.
Los padres son los primeros educadores de los hijos. Delegan en la escuela los asuntos académicos; pero la instrucción no se puede dar al margen de la formación que las familias han decidido que sus hijos reciban. La escuela no debe sustituir a la familia. La complementa en aquellos aspectos que ella no puede cubrir.
En ese documento se lee: “…frente a un sistema educativo estigmatizador y expulsor” se concluye que es necesario un fortalecimiento de la capacidad interventora del Estado”.
Falsa conclusión. Lo que hay que lograr es que la familia se robustezca, no el Estado. Al Estado no le corresponde educar. Le toca velar para que las asociaciones intermedias cumplan sus obligaciones en beneficio del bien común.
La familia robustecida y sus asociaciones intervendrán exigiendo, primero a la escuela y después al Estado, que los principios que se enseñan en el hogar, se enseñen también en la escuela y en el país. Sólo entonces podremos hablar de una educación integral.