Instituto de Ciencias para la Familia

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El aborto acaba con la econonomía

Diciembre 2, 2008 · Dejar un comentario

Fuente: Population Research Institute
Autor: Steven W. Mosher

El aborto es un crimen incalificable, pero también es un desastre económico.  El costo del aborto para la economía de los Estados Unidos se podría calcular en billones de dólares.  Algunos analistas van más allá.  Ellos dicen que el aborto nos está costando una recesión.

“Si aceptamos que sería simplista atribuir la crisis financiera actual a la tendencia de Estados Unidos de matar a los niños por nacer, es igualmente simplista fingir, como muchos lo hacen, que el aborto y la crisis económica no tienen ninguna correlación en absoluto.”

Howard, ha rastreado los efectos del aborto institucionalizado en la economía norteamericana desde 1995, y predijo el descenso en el que actualmente nos encontramos.  “No importa como lo miren, el agresivo control poblacional tendrá un enorme costo en el crecimiento económico del futuro que no podrá recuperarse nunca.  Efectivamente, es una pérdida que repercutirá a través de  las futuras generaciones. Sin un nuevo y gran Baby Boom que dure otros 40 ó 50 años, aquel crecimiento se habrá perdido para siempre.”

“No tenemos una crisis de endeudamiento,” el continúa, “tenemos una crisis de muerte.”

De acuerdo a Howard, una proyección conservadora de la pérdida del Producto Bruto Interno a causa del aborto asciende al increíble monto de US$ 35 mil billones de dólares.  Si Uds. toman en cuenta el número de bebés perdidos por los anticonceptivos abortivos como la píldora, IUDS y RU-486, el número se duplica.  “Se puede calcular la población faltante tomando como base las tendencias de nacimientos anteriores,” dijo Howard en una entrevista con Population Research Institute, “y luego las modificaciones que sufrieron en un periodo de tiempo.”  Howard basa sus cálculos en el aporte  económico directo de los individuos a la economía.

Al hacer estas verificaciones estadísticas, la situación es exactamente la contraria a la supuesta “sobrepoblación”.  En lugar de una “bomba poblacional,” Howard afirma categóricamente que estamos enfrentando una “bomba del aborto”. A diferencia de las predicciones falsas de Ehrilich, las advertencias de Howard se vienen cumpliendo en el presente. No estamos hablando aquí de un cronograma exactamente. Pero sus estimados son sorprendente acertados. Por ejemplo, pronosticó una probabilidad de 50% de un colapso económico dramático para el año 2000, una probabilidad de 80% para el 2010 y de 100% para el 2020.  Para entonces, insistió que el colapso sería una certeza económica. 78126

Mientras que estos plazos son algo inexactos como para ser considerados un pronóstico, lo cierto es que la escasez de nacimientos está empeorando  nuestra actual recesión económica. A los varios factores que nos han empujado a la actual crisis económica, desde prácticas de intereses inescrupulosos para compradores de casas a la falta de una supervisión  reguladora en Wall Street, debemos agregar el aborto.

Otra perspicacia interesante de Howard tiene que ver con las economías regionales de Estados Unidos.  Durante la crisis económica de 1989-1994, encontró que la economía se recuperó más rápidamente en aquellos Estados con baja tasa de abortos.  De hecho afirma que “los Estados con bajas tasas (de aborto) casi no sufrieron recesión alguna, mientras que aquellos con tasas elevadas, principalmente Estados demócratas, estuvieron en recesión cinco años más tarde.”

¿Cómo sugiere Howard reactivar la economía en el presente? 

Concientizar a la gente de la importancia de los bebés, incluso a aquellos que defienden la vida.  Howard dijo al PRI que muy a menudo, no se alcanza a ver “la complejidad de este asunto y cuán serio y fundamental es para nuestra sociedad.”  Howard enfatiza el poder de las leyes y reglamentos a favor de la vida (menciona específicamente la enmienda Hyde).  Más importante aún en su opinión es el tema de la educación.  “Tenemos que educar al público,” dice.  “El problema es que la mayoría de gente es totalmente ignorante acerca de lo que  les está costando a ellos mismos y lo que cuesta al país en general.”
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Este punto está subrayado en su artículo. “Necesitamos restablecer el verdadero poder de la gente haciendo un gobierno más receptivo a las necesidades de los trabajadores y sus familias”, señala. “Necesitamos reconocer que las familias son el fundamento social y unidad económica de una sociedad  por la simple, y más profunda, razón de que ellos son la fuente de toda oferta y demanda.” 

Howard se lamenta de la hostilidad reinante entre los intelectuales demográficos que mantiene una situación donde “a cualquier defensor de la vida que ve la conexión entre el aborto y los males económicos del mundo lo hacen sentir como un zorrillo en una fiesta al aire libre”. Nosotros en Population Research Institute hemos observado este fenómeno en nuestro trabajo también. No importa cuantos hechos, estadísticas y números podamos reunir para sustentar nuestra causa, a la postre nuestros argumentos siempre serán desestimados a priori por los defensores del aborto a ultranza.

La conexión entre tasas de natalidad sólidas y el crecimiento económico ha sido permanentemente ignorada. Quizá ahora, con el colapso económico que nos rodea, estos argumentos puedan ser escuchados como se merecen.

Categorías: Dimensión económica de la familia · Mujer
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Santi y la muerte cerebral. Un conmovedor testimonio

Noviembre 26, 2008 · 1 comentario

Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia Rego de Planas
Santi ingresó al hospital hace un par de días, para una sencillísima operación de amígdalas… las cosas se complicaron… tuvo una hemorragia interna que desencadenó una hemorragia cerebral y… ahora, los doctores afirman que Santi está muerto y recomiendan a los papás, con exagerada insistencia, donar todos sus órganos, empezando con el corazón, por supuesto.
Debo decir que Santi no es un muerto como los otros que han visto mis ojos: su cuerpo está tibio, su corazón late a ritmo normal, sus pulmones inhalan y exhalan al ritmo del respirador… su cara está rosada y sus facciones no tienen ningún signo de rigidez.

¿Está Santi realmente muerto? ¿Tan muerto como para poder sacarle el corazón latiendo, con la plena seguridad de no estar cometiendo un sacrificio humano, al estilo de los aztecas?
Es curioso que los doctores y enfermeras le llaman “el pacientito con muerte cerebral”. Me pregunto porqué no le llaman “el cadáver” en lugar de “el pacientito”. ¿Será que ellos tampoco están seguros de que Santi esté muerto y de que su cuerpo realmente sea un cadáver?
Recuerdo que en agosto del año 2000, Juan Pablo II marcó unos criterios éticos para los trasplantes y habló de la exigencia de tener la certeza moral de la muerte del sujeto, antes de realizar cualquier transplante de un órgano vital.
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¿Cómo obtener esa certeza moral en el caso de Santi?

Juan Pablo II nos dijo que, para tener la certeza de la muerte, podemos confiar en el criterio neurológico, que significa la cesación total e irreversible de toda actividad cerebral (en el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico).
No soy médico, pero todos los que pasamos por el bachillerato sabemos que el tronco encefálico es el que regula los signos vitales… el latido del corazón, los movimientos respiratorios y el flujo vascular.
El corazón de Santi está latiendo y sus pulmones moviéndose… su sangre está circulando. Al parecer no ha cesado la actividad de su tronco encefálico… ¿o sí? Los doctores aseguran que si su corazón late, es sólo por los medicamentos que le están administrando y no por una actividad en el tronco encefálico; aseguran también, que sus pulmones funcionan sólo por el respirador y no por una actividad cerebral.
¿Podemos estar 100% seguros de eso? La única manera de comprobarlo, para tener una absoluta certeza, sería quitar los medicamentos y quitar el respirador. Si, entonces, el corazón de Santi deja de latir y los pulmones dejan de funcionar total e irreversiblemente, significaría, con una completa seguridad, que efectivamente el tronco encefálico ha cesado su actividad.

Por supuesto… los doctores se niegan a quitar los medicamentos y el respirador, pues si el corazón deja de latir, ya no les serviría para trasplantarlo. Su “cosecha de corazones”, que significa muchos miles de dólares en sus bolsillos, se vería frustrada.
¿Deben acceder los papás a la presión de los doctores para que “en un acto de generosidad extrema” otorguen el permiso de sacarle el corazón a Santi, sin tener la certeza absoluta de que está muerto, totalmente muerto?
Benedicto XVI, nuestro gran Papa, no ha dejado la menor duda acerca de qué debemos hacer en el caso de Santi y de todos los “pacientes con muerte cerebral”.

El Papa ha pronunciado hace pocos días un discurso acerca de los trasplantes en el que ha retomado todas las palabras de Juan Pablo II, dando continuidad y coherencia a la doctrina del Magisterio, pero ha añadido un párrafo que complementa e ilumina la difícil decisión que deben tomar ahora los papás de Santi y los papás de todos los “Santis” del mundo.

Copio sus palabras:
De todos modos, es útil recordar que los diferentes órganos vitales sólo pueden extraerse ex cadavere [del cadáver, ndt.], que posee una dignidad propia que debe ser respetada. La ciencia, en estos años, ha hecho progresos ulteriores para constatar la muerte del paciente. Es bueno, por tanto, que los resultados alcanzados reciban el consenso de toda la comunidad científica para favorecer la búsqueda de soluciones que den certeza a todos. En un ámbito como éste no se puede dar la mínima sospecha de arbitrio y, cuando no se haya alcanzado todavía la certeza, debe prevalecer el principio de precaución.
“Debe prevalecer el principio de precaución”. Es un mandato del Papa: mientras la ciencia no pueda, como hasta ahora no ha podido (*), aportar datos suficientes para que estemos absolutamente ciertos de que el cuerpo de Santi es un cadáver, no podemos, ni debemos permitir, que los médicos saquen su corazón.

Categorías: Bioetica
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